22Sep2018

Comuna 13 Territorio de Paz

Comuna 13 Territorio de Paz

Foto El Colombiano

Bajo el mismo territorio, colindantes, en la guerra de todos, la del el hermano colombiano que se vio obligado al desplazamiento de su tierra a la urbe, la ciudad se torna hostil para la nobleza del campesinado; “La comuna” aquel lugar en la periferia se convierte en sitio de acogida, donde el significado de la palabra más que denotarse despectivo, cobra otro sentido; esa unión de individuos con características no tan afines, son la representación de la resistencia al conflicto donde la música, la danza y la pintura enmascaran los vestigios de la desazón dejada por la violencia; los murales que engalanan la vida, llenos de alegría, son manifestaciones del orgullo comunero, la resistencia del civil a la guerra fría perpetrada por múltiples actores, entre ellos por el estado, que acorralaba a la población entre este y el denominado insurgente.

La vista desde lo alto de la comuna deja ver un valle de casas construidas con materiales rústicos, cuyas paredes desfilan bellas obras de arte que son la representación artística de la constante lucha vivida por habitantes; el dibujo plasmado hace olvidar el fondo sobre el cual se postra: una pared de ladrillo frágil cuyos huecos no se deben al paso del tiempo, son la huella de la guerra indiscriminada que arremete contra la población, donde el contrato que se celebra con un gobierno en virtud de la protección social, no es más que el fragmento de un fallido intento de organización, que,  ante la desesperación del conflicto olvida o no pretende reconocer entre combatiente y civil;  el mural simbolizan la fragilidad del ciudadano ante la hostilidad del arma, pero se resignifican con la fuerza que hace la unión plasmada en arte, epitafios de la violencia, que  al contrario de los cementerios donde yacen lo cadáveres y reina el silencio, son el recuerdo y el símbolo de oposición  pacífica en el que se han convertido la unión de comuneros;  galerías de graffiti, que se complementa con la alegría y amabilidad de la gente, acompañados de sonidos que transmiten al transeúnte, música de fondo que ya no es el sonido que detona muerte.

No obstante, la muerte se manifiesta de otras maneras "La escombrera",  fosa común donde yacen residuos y cadáveres, es un cementerio accidental donde quizás se encuentren  los cuerpos sin vida de aquellos que nunca retornaron a sus viviendas y aún hoy no se sabe de su paradero; alumbrado por pocas luces, hacen más tétrico el anochecer, donde la alegría si bien trata de ser permanente, es consumida por la nostalgia del recuerdo de aquellos que no pudieron ver un nuevo amanecer.  Una representación a pequeña escala de la realidad social de un país abatido, cuyas narraciones del pasado son escalofriantes.

La comuna es la convergencia de diversas culturas  tristemente unidas por el conflicto, que enfoca su atención a eso que los hace iguales: el no querer más de lo mismo, el cansancio y la necesidad de vivir armónicamente, son constructores de una nueva sociedad que reconoce que la paz es una edificación constante; por ello, recorrer las calles y no escuchar el sonido de un fusil, no tener miedo a pesar de que se guarde cierta reserva son los resultados de la construcción paulatina que ha vivido la comuna 13 de Medellín; que en medio de la hostilidad, han elegido ser la resistencia civil, una pacífica que se emancipa de las cargas violentas y pretende construir comunidad en los residuos de quebradas sociedades adolidas por el conflicto; la hermandad, la tenacidad y la alegría son un modelo de oposición al enfrentamiento armado,   que a pesar del abandono estatal y la arremetida del insurgente  demuestra con hechos que aun en las peores circunstancias se puede ser territorio de paz.

Autora: Tatiana Betancur Quintero

Estudiante de tercer semestre de derecho; auxiliar de investigación de INEPAZ.